Monstruos y asesinos III (Ilustrado)

por Francisco Serrano

Image

Pensaba en eso cuando se abrió la puerta y entró el portero negro. Todo en él era violencia contenida, como el muelle en el interior de un mecanismo de disparo, plegado sobre sí mismo, esperando la más leve presión para liberarse, su postura similar a la mía, las piernas separadas y firmes, una mano a la altura de la cadera, dispuesta para alcanzar un arma oculta. La madama estaba en el pasillo. Por favor, dijo. Esta situación es inaceptable. (…)

Entonces la madama y el portero cruzaron una mirada y supe que no era un espejismo. Saqué el cuchillo. El portero sacó su arma. Los dos éramos diestros y nos golpeamos al mismo tiempo en el costado izquierdo. El cuchillo le abrió un tajo de un palmo. El chorro de sangre me vomitó un torrente de información en el cerebro, historiales, sus últimas comidas, la última vez que se acostó con una de las prostitutas del local. Su arma era una porra vieja, una barra de plomo enfundada en madera de pino. El golpe me hizo trastabillar, me dejó sin aire. Apuñalé de nuevo. El negro golpeó de nuevo. Mis costillas temblaron. La hoja del cuchillo chirrió en el hueso de su cadera. Apuñalé de nuevo en la ingle. Apuñalé en el muslo…

Leer Más

Ilustrado por Marcos de Diego.

Anuncios